Es
entretenido ver a la gente paseando por la calle. Ajenos a todo. O
cavilando sobre aquello que más les atormenta. Me encanta ver a la
gente caminando por ahí. Contemplar lo absolutamente desconocidos
que son. Sentir, con su mirada, lo que piensan y sentir como si
pudiéramos leer su mente. Aunque, sin duda, lo más caótico es
pensar que haya alguien por ahí que se aventure a hacer lo mismo con
nuestras asustadas expresiones. La cara es, indudablemente, el espejo
del alma. En mi caso particular es una tarea pendiente. Todo lo que
pienso mi cara lo refleja. Como si no tuviera ningún tipo de control
sobre ella. O lo que es aún peor, como si quisiera que supieran lo
que pienso sin necesidad de pasar el mal trago de darlo a conocer. A
veces cuesta dios y ayuda decir las cosas. Digámoslo claramente,
vivimos en una sociedad de auténticos cobardes. Todo nos asusta. A
todo tenemos miedo. E incluso nos produce auténtico pánico. Como si
de los últimos segundos abordo de un barco que naufraga se tratara.
Aconsejamos al mundo que saquen su valentía a flote, que la den a
conocer. Es más, nos atrevemos con un “quien no arriesga no gana”.
Y entonces cavilamos y ponemos sobre la mesa cuántas veces hemos
puesto en práctica aquello que sin tapujo alguno nos permitimos
predicar, evidentemente estas brillan por su ausencia. Intentamos
convencer a los demás de ello, pero somos los primeros a los que no
nos sale la voz o nos tiemblan las manos cuando queremos dar a
conocer aquello que podrá cambiar indefinidamente el curso de una
historia. ¿Cómo saber que lo que podemos ganar supera con creces
aquello que podremos perder? ¿Cómo entender que aventurarse será
algo más que positivo? Ahora diría: si no arriesgamos jamás lo
sabremos. Pero, evidentemente, no haría más que evidenciar lo que
recogen las líneas expuestas. Cobarde.
Somekindoftrouble
sábado, 28 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
sometimes words aren't enough
De repente, esa terrible sensación no deja de correr por nuestras venas. Quema cada palmo de nuestro ser. Destruye todo lo que durante tanto tiempo construimos. Es un sentimiento aniquilador. La imagen más psicópata de la ilusión frustrada. La imposibilidad de expresarlo con palabras lo hacen aún más potente. Rompe todos los límites de lo conocido, de la alegría, de la felicidad. Se aleja bastante de cualquier ganas de diversión. Es lo más cercano que he estado de aquello a lo que llaman suicidio emocional. Ignorar que significa exactamente este término no me impide utilizarlo cuando me plazca y este es el momento en el que quiero sacarlo de mi cartera escasa de billetes capaces de expresar cualquier sensación. Continuar buscando el detonante de este hecho es ya una causa perdida. ¿Las consecuencias? Son inexplicables. No se pueden redactar. ¿Las sensaciones?, más de lo mismo. Supongo que hace falta vivirlo para entender la impotencia y la rabia que supone no poder plasmar lo que tanto nos corroe por dentro. Puede sonar exagerado. De hecho, tal vez lo sea. Todo sabe peor cuando el sol se oculta. Todo se ve diferente, más negro, tanto metafórica como literalmente hablando. Ya no podemos hacer nada para ver la luz del sol, continuando con esa mezcla entre realidad y metáfora. Duele. Solo se puede decir eso. Todo lo demás no posee palabras que lo clasifiquen. Su realidad está sometida al mundo interno de las personas como si del alma kantiana se tratara. No hay cabida en ningún mundo externo. Sea quien sea quien lo intente extraer. Ni siquiera el sujeto conocedor de esta desgracia sabe a lo que se enfrenta, y mucho menos sabe pues cómo ofrecerlo al mundo de manera que otros seres puedan entenderlo. Aunque no podrán. Quizás se hagan una idea, juzguen o critiquen. Pero no serán jamás capaces de sentir lo que es propio de una situación tan extraña como puede llegar a ser esta. Te encuentras perdido en el mundo y por un momento -que parece no tener fin- esto es todo lo que sientes. Tal vez mañana resulte una exageración de un sentimiento que crece a medida que se acerca la hora para ir a la cama. De momento, me conformo con maldecirlo y odiarlo hasta la saciedad.
viernes, 13 de enero de 2012
easy, girl, easy!
Y así, tan rápido como un depredador se lanza hacia su presa, va recorriendo nuestro cuerpo. Aquello que nos atrevemos a denominar comúnmente ira. Rabia. Desesperación. Enfado. Y acudiendo al coloquialismo más pagano, cabreo. Notamos como recorre cada una de nuestras venas, de nuestras terminaciones nerviosas, de nuestras neuronas, cada rincón de nuestro desconcertado ser. Como si la furia fuera en aumento. Algo así como si se alimentara de todo ello y creciera mientras avanza a pasos agigantados y atormentadores que conseguirían asustar a cualquiera que se declarara no temerario de la muerte. Yo reconozco que mi carácter viola todas las directrices y las maneja sin control. Pero soy capaz de poner la mano en el fuego y de afirmar que todo el mundo ha sentido esas ganas lujuriosas de matar a alguien, o al menos, de jugar con alguien como si de un saco de boxeo o una pelota de fútbol se tratara. La cuestión es que tengo la esperanza de que cada uno de los seres humanos que pueblan la tierra, hayan sentido alguna vez en su vida esa necesidad de soltar la adrenalina acumulada en cada palmo de sus hambrientos cuerpos. La receta más acertada no existe. Hay que conformarse con la duda del desconocimiento. Del no saber. El propio Sócrates afirmó que el conocimiento comienza cuando empezamos a reconocer lo ignorantes que somos “solo sé que no sé nada”. Pero ello no basta. Está claro que no es lícito, y mucho menos legal, descargar contra un ser humano. Aunque mis deseos descontrolados se empeñen en dictarme lo contrario. Yo quiero a alguien con quien descargar mis más incontrolados pensamientos e inquietudes. ¡Imagínalo! Sería como un pequeño gran orgasmo múltiple. Dicho esto, marcho a buscar a alguien que sacie mi furia.
sábado, 24 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
rumors ≠ truth
Ya somos mayorcitos, y como tales deberíamos incorporar dos nuevas reglas a nuestra filosofía de vida. En primer lugar sería ideal que cada uno de nosotros se responsabilizara de las acciones que lleva a cabo. Sería muy buena idea que todos asumieran, como personas maduras que debemos fingir que somos, las consecuencias de nuestros actos. Si nos obligamos a ello analizaremos más de una vez las acciones que pretendemos realizar y podremos descartar lo que en una primera instancia consideramos como positivo. El problema llega cuando debemos responsabilizarnos de algo que jamás hicimos y que nunca nos llegamos ni si quiera a plantear. Es casi una obligación asumir algo que hemos decidido libremente pero, ¿qué pasa cuando los que te rodean parecen encarcelarte e incitarte a aceptar algo que nunca fue de tu incumbencia y que tira por tierra toda verdad? Esto me lleva a anunciar la segunda de las dos rutinas que debemos adoptar y que dicta que cada uno debe centrarse en su vida y empaparse de sus vivencias personales. ¿Por qué? La respuesta es más que obvia. Queridos, dejemos de meternos en las vidas ajenas y de fastidiar la existencia de las personas que no han hecho nada simplemente para ganar 10 intensos minutos de crítica y burla. Tampoco son pautas demasiado difíciles, son dos costumbres nada complicadas de llevar a cabo. Hazlo por ti, ¿qué coño? hazlo por mí que sé lo que es que el segundo de estos actos no se cumpla en absoluto.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Say 'Fuck you' and smile.
Cada día que pasa lo estás jodiendo todo un poco más.
Cada llamada que no haces.
Cada palabra que callas.
Cada detalle que evitas.
Cada perdón que no pronuncias.
¿Así demuestras las cosas? Genial. Porque lo estás haciendo de puta pena.
Yo si que tengo algo que decirte: Púdrete.
domingo, 4 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
No drama, please.
Enterarse que la persona por la que habías apostado a resultado ser... Bueno, han sido tantas mentiras que no sabes si la persona del principio era real.
Recuerdas cada una de las palabras que te creíste, todas las veces que confiaste en él y de repente, un día, descubres la verdad: engaños, mentiras, juegos.
No encuentro ni un solo adjetivo para descibrirlo, ni uno.
La verdad llega como un cubo de agua de fría a primeras horas de la mañana.
Rabia a veces, decepción otras, tristeza, nostalgia... Pero también me sorprendo, porque soy más fuerte de lo que pensaba, eso tenlo claro y ni tú ni ningún cabrón me va a hundir, ¿te enteras?
Lo que más jode es que no sepas ni pedir perdón, que puedas seguir viviendo así, sin demostrarme que te arrepientes, optando por lo fácil, lo más sencillo. Ni un puto sacrifico, ni un puto esfuerzo.
Pero oye, no pasa nada, porque estoy unos cuantos eslabones por encima de ti. Ya te darás cuenta de esto y volverás, una pena que lo más probable es que llegues tarde.
domingo, 30 de octubre de 2011
old people are children
Ante esta situación quizás debamos plantearnos una pregunta, ¿somos como niños pequeños y caprichosos que lloramos y nos enfadamos si no obtenemos lo que nos habíamos propuesto como meta? En ocasiones nuestro comportamiento se asemeja bastante al que adoptan los más pequeños de nuestra especie: pataleamos, lloramos, gritamos, nos volvemos insoportables, nos enfadamos, respondemos de malas maneras a cualquier comentario. Aunque discrepamos algo en ellos ya que nosotros, a diferencia, sentimos a veces un impulso asesino e incluso psicópata movido por el odio. Todo parece desvanecerse cuando nuestra vida, planeada hasta en el más mínimo detalle cae, naufraga, cuando lo que queríamos se nos escapa de las manos decidimos optar como comportamiento, el más detestable e insoportable de todos. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Quizás aún estemos más cerca de nuestro pasado aniñado de lo que imagináramos, o lo que es aún peor, tal vez nunca lleguemos a dejar atrás del todo lo que un día fuimos en esencia.
domingo, 23 de octubre de 2011
Love... NOW BREAK...now love...
¿Qué significa eso? ¿Significa que todos andamos como auténticos falsos escudándonos en la idea de no criticar, sino de opinar? ¿Insinúas acaso que haces lo mismo con todos nosotros? ¿Qué es ser falso? O mejor, ¿qué es la falsedad? La verdad es la verdad. Por tanto, y siguiendo el criterio de Parménides, “el ser es y el no ser no es”. De esta forma, lo que no es verdad será mentira, falsedad, engaño, escondite de lo cierto, de lo correcto. Entonces, ser falso es predicar la mentira, la falsedad, el engaño, esconder lo cierto, lo correcto. Miles de personas en nuestro mundo siguen ese criterio como modo de existir. Alguna de estas nos rodea, pero es difícil saber quién es el traidor, pues tienen un don especial para esconder su verdadero yo y hacer permanecer su verdad en las sombras, donde nadie puede verla. Sí, vale, suena raro. Muy raro. Pero lo peor es que ni una sola palabra que refleja las líneas arriba expuestas es falsa. Todo el mundo tiene algo que esconder, algo que opinar. Pero a mi modo de ver, algo de dicho calibre no puede ser tratado de tal forma. Con esto no quiero dar a entender que sea superior, ni mucho menos, pero tal vez te falte por madurar un poco y por darte cuenta que las cosas no son así. Y no, no soy ninguna falsa por no decirlo a la cara. Pienso hablarlo con la persona en cuestión. Nunca me contradeciría a mí misma de tal descarada manera.
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